El chenille se ve hermoso. Esponjoso, suave, con ese aspecto de terciopelo que hace que cualquier prenda o muñeco quede irresistible. Pero si alguna vez lo quisiste tejer y terminaste guardando el ovillo frustrada, sabés que hay algo que nadie te contó antes de empezar.
Tejer con chenille es diferente a tejer con cualquier otro hilado. No difícil, pero sí diferente. Y entender esas diferencias es lo que separa a quienes lo disfrutan de quienes lo abandonan.
¿Qué es exactamente el chenille?
El chenille (del francés, "oruga") es un hilo construido de forma especial: un hilo central que sostiene fibras cortas perpendiculares que le dan esa textura esponjosa y aterciopelada característica. Esas fibras se parecen visualmente a una oruga, de ahí el nombre.
Existen distintas versiones: chenille de algodón, acrílico, poliéster o mezclas. El chenille de algodón tiene más cuerpo y es más lavable; el de acrílico suele ser más esponjoso y suave. En Cencherle fabricamos chenille en la versión más popular para tejido en Argentina, disponible en más de 30 colores.
El problema principal: no ves los puntos
Esta es la queja más frecuente de quienes tejen chenille por primera vez. La textura del hilo "tapa" los puntos, haciendo muy difícil ver dónde meter la aguja o el ganchillo para el siguiente punto.
Solución práctica: trabajá con buena iluminación, preferiblemente luz natural o una lámpara direccional. Con el tiempo desarrollás la "memoria táctil" de dónde están los puntos, pero al principio la luz es tu aliada. Algunos tejedoras marcan cada diez puntos con un marcador de punto para no perder la cuenta.
Qué puntos funcionan bien con chenille
El chenille esconde la textura de los puntos elaborados. Los calados desaparecen, los puntos de fantasía se "comen" en la esponjosidad del hilo. Por eso los mejores puntos para chenille son los más sencillos:
A crochet:
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Punto bajo (o medio punto): el más recomendado para amigurumis y proyectos con estructura
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Punto alto (vareta): para prendas con más caída
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Punto musgo: da una textura interesante que se complementa bien con el chenille
A dos agujas:
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Punto jersey liso: el clásico que le da caída elegante a sweaters y chalecos
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Punto Santa Clara: perfecto para chalecos esponjosos, queda increíble
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Punto arroz simple: aporta un relieve sutil sin "perder" la textura del chenille
Lo que conviene evitar: puntos calados o de encaje, puntos de fantasía muy elaborados, puntos de cables muy complejos. No porque no se puedan hacer, sino porque el resultado no justifica el esfuerzo: el chenille los "come" y el trabajo queda invisible.
Agujas recomendadas para tejer con chenille
Para crochet: usá un ganchillo de bambú o plástico, no metálico. El metal hace que el chenille resbale, y con un material tan particular necesitás algo de agarre. El número de aguja depende del grosor del chenille, pero en general entre 5 mm y 8 mm es el rango más común.
Para dos agujas: las agujas de bambú también son las más recomendadas por el mismo motivo. Evitá las metálicas lisas. El número de aguja suele ser entre 5 y 8 mm para el chenille más popular.
El problema del hilo que se escapa (y cómo solucionarlo)
El chenille tiene una tendencia molesta: las fibras se escapan en las puntas cortadas y cuando lo enrollás o manipulás. Esto es normal y no significa que el hilo sea de mala calidad.
Para minimizarlo:
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No cortés el hilo y lo dejés suelto. Enseguida atá los extremos o iniciá el tejido.
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Cuando necesités deshilachar el hilo (para flecos o terminaciones), hacelo de a poco y con cuidado.
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Tené un rodillo quitapelusas cerca mientras tejés. Las fibras van a caer inevitablemente.
El truco del punto mágico (magic ring) con chenille
Si tejés amigurumis en crochet y querés usar chenille, el punto mágico (magic ring) inicial puede dar problemas: el chenille no siempre cierra bien. La solución es hacer una cadeneta de 2 puntos y trabajar todos los puntos del primer círculo en el segundo eslabón. Queda casi igual y ahorra la frustración del ring que no cierra.
Los mejores proyectos para empezar con chenille
Si nunca tejiste con chenille, te recomendamos empezar con proyectos donde el nivel de dificultad sea bajo y donde la textura del hilo sea la estrella:
1. Amigurumi sencillo (conejo o oso): el resultado es adorable, el chenille les da una suavidad extra que los hace perfectos para regalar a bebés y niños.
2. Chaleco de invierno a dos agujas: en punto jersey simple. Un proyecto con grandes agujas (7-8 mm) que avanza muy rápido y queda impresionante.
3. Almohadón decorativo: en punto bajo a crochet o punto santa clara a dos agujas. Ideal para practicar sin presión.
4. Manta bebé: uno de los proyectos más populares en chenille. Queda suave, abrigada y hermosa. Con punto jersey a agujas 8 mm avanzás rápido.
¿Cuánto chenille necesito para cada proyecto?
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Amigurumi mediano (20 cm): entre 100 y 150 gramos
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Chaleco adulto: entre 400 y 700 gramos según talla
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Manta bebé: entre 300 y 500 gramos
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Almohadón estándar 40x40: entre 200 y 300 gramos
En Cencherle vendemos chenille por ovillo o por mayor para quienes tienen emprendimientos de tejido. Podés ver todos los colores disponibles en cencherlelanas.com.ar o visitarnos en Palermo.
